Bienestar Universitario

COVID -19 y actividad física

La actividad física es un pilar fundamental en la promoción de la salud y en el bienestar de las personas ya que tiene beneficios físicos y psicológicos: mejora la movilidad articular y muscular; favorece la salud cardiovascular; contribuye a tener un peso saludable; ayuda a disminuir el estrés y a reducir el riesgo de enfermedades como la hipertensión, la diabetes y el colesterol, entre otras.

El aislamiento social dispuesto para la prevención del contagio de COVID-19, obligó a cambiar la forma de entrenar a quienes realizaban ejercicio en gimnasios, clubes o al aire libre. En este sentido, la recomendación de los profesionales de la educación física, la actividad deportiva y la salud es seguir ejercitándose, utilizando los elementos que cada persona tenga a su disposición y en el espacio que precise en su vivienda para evitar los riesgos de una vida sedentaria

Actividad Física

5 actividades que puedes hacer en casa para mantenerte en forma durante el confinamiento el covid-19

Si estás en confinamiento a causa del brote de COVID-19, ya sea por mandato de las autoridades o por decisión propia, no debes salir de casa. Pero eso no significa que debas dejar de moverte. Si te sientes lo suficientemente bien, es importante usar el movimiento y la actividad física como una forma de romper la rutina. «Es importante que nos demos cuenta de que es un periodo estresante para el cuerpo, así que tenemos que cuidarlo»

1. Aprovecha cualquier tarea doméstica para moverte

Si estás muy ocupado o tienes muchas cosas que hacer en casa y sientes que no te dejan tiempo para ejercitarte, pues puedes incluir algo de ejercicio al cumplir con esas tareas.

“Busca oportunidades para moverte en tus tareas diarias. Por ejemplo, si estás poniendo la vajilla en el lavaplatos, puedes elevar los talones y quedarte en puntas de pie, o hacer sentadillas mientras pones ropa en la lavadora y en la secadora. Si ves televisión, puedes aprovechar para hacer algún tipo de ejercicio en los comerciales.

Si estás viendo la tele, haz sentadillas o planchas en los comerciales. Si recibes o haces una llamada telefónica, trata de estar parado o caminar mientras conversas”, sugiere la OMS.

2. Haz ejercicios con los muebles de tu casa

Si crees que no puedes hacer ejercicios porque no tienes en casa máquinas propias de un gimnasio, pues te equivocas.

Ejercicios de tríceps con una silla

Siéntate en el borde de una silla sosteniéndote con las manos también en el borde. Coloca los pies frente a ti (con las piernas dobladas en 90º o rectas, para hacerlo más difícil) y baja el tronco doblando los codos en un ángulo de 90º y vuelve a empujar hacia arriba.

Planchas sobre la mesa o sobre un mostrador

Las planchas inclinadas se pueden hacer sobre cualquier mueble de la casa: una mesa, una cama, una silla o incluso en una pared.

Si quieres usar una mesa, apóyate con las manos y los brazos rectos sobre el borde de la mesa, con el cuerpo recto y las piernas estiradas detrás de ti. Baja el tronco, flexionando los codos y manteniéndolos pegados al cuerpo, y luego vuelve a empujar hacia arriba.

Sentadillas con la pared

Si tienes una pared con un espacio lo suficientemente grande, apoya la espalda en ella y siéntate como lo harías en una silla, con las piernas flexionadas en 90º. Aguanta la postura unos segundos y sentirás tus piernas trabajando.

3. Usa objetos caseros como pesas

La doctora Johnson dice que hay muchos elementos de la casa que pueden usarse como pesas para hacer ejercicio, botellas de agua o de leche, o incluso los envases de detergente. «Los puedes sostener mientras haces sentadillas», recomienda.

Siéntate en el suelo sosteniendo cualquier botella con líquido, inclínate hacia atrás con la espalda recta y siente la tensión en el abdomen.

 Gira el torso e intenta tocar el piso a cada lado con la botella.

 Si quieres hacerlo más difícil, repite todo levantando las piernas y poniéndolas en paralelo al piso.

4. Sube y baja escaleras

las escaleras pueden ser tus «mejores amigas» si buscas realizar actividades cardiovasculares. Si estás llevando algo a un piso superior, aprovecha para subir y bajar un par de veces más.

Subir y bajar escaleras es un buen ejercicio cardiovascular. También puedes saltar la soga tres o cinco minutos a lo largo del día. Si no tienes una soga, puedes saltar sin ella, o puedes trotar en tu sitio, o hacer cualquier otra cosa que aumente tu ritmo cardíaco. Los expertos también recomiendan juegos activos que impliquen correr o poner música y bailar.

5. Practica la respiración diafragmática

La respiración diafragmática o abdominal te ayuda a respirar usando tu diafragma. Este es un músculo grande que cumple una función importante en la respiración. Está ubicado debajo de sus pulmones y separa su pecho de su abdomen.

Estirarse es una buena opción para añadir movimiento a la vida diaria.

La gente suele respirar desde el pecho. La respiración diafragmática ocurre cuando al inhalar, se infla el vientre, no el pecho. Cuando exhalas, el vientre baja a su nivel normal. “Esta respiración puede ser muy beneficiosa para calmar el sistema nervioso del cuerpo». Se puede hacer en cualquier momento, en cualquier lugar, es una gran técnica de relajación. No tienes que estar ejercitándote para practicarla».

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